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PANDEMIA Y BRECHAS DE GÉNERO: Un paso al vacío

Construir un mundo pacífico, próspero y sostenible como lo dicta la igualdad de género es sin duda uno de los [inalcanzables] lemas que ha cobrado vigor en estos últimos años para rechazar medidas inequitativas que nos conduce a recorrer desde su punto de partida, ubicando la raíz de esta normalidad entre el peso que carga la mujer promedio frente la incontrolable subida de violencia de género, sobretodo en esta terrible etapa crítica de la pandemia.

Los escasos avances históricos en materia de igualdad de género y derechos de las mujeres conseguidos a lo largo de las décadas están en peligro de retroceso como efectos de la pandemia de la Covid 19, tal y como lo afirmó Antonio Guterres, Secretario General de las Naciones Unidas. Esto se convierte en un enfrentamiento que será paliativo si la voluntad de los Estados y gobernantes así como de sus ciudadanos sepan actuar, evalúen y propongan acorde a las históricas brechas de género que se arrastran por contables generaciones

Preciso: Las desigualdades de género existían mucho antes de las crisis y estas impactan a las personas de manera diferente y exacerban las desigualdades. Las consideraciones de género propuestos por los ODS al 2030 para mitigar el problemático escenario de desigualdad alineados para un eficiente sistema de salud hacia la atención de los embarazos, partos, planificación familiar y otros insumos de salud reproductiva y salud menstrual como los servicios de protección y justicia para enfrentar las circunstancias de violencia de género, se vuelven insuficientes pudiéndose crear una atmósfera de impunidad. Estas consideraciones que se encuentran en proceso de atención e incorporación se limita nuevamente ante la creciente incidencia de hechos de violencia doméstica y psicológica específicamente en tiempos de cuarentena y sin duda alguna, agudiza el problema que la mujer viene atravesando en distintos contextos. Es necesario recalcar que la atención en materia de denuncias por las instituciones públicas y policiales priorizan actualmente al estallido de contagios y al cumplimiento del aislamiento social obligatorio debido a la tendencia creciente de infectados y decesos.

Nos centramos en el tiempo que inició la pandemia resaltando que el Perú se encuentra en la lista de los países más azotados por la falta de control ante la crisis, entonces ¿En qué condiciones se encuentra aquella población vulnerable? ¿Habrá mujeres dentro de ese sector? Aterricemos con cifras cronológicas: Según el Observatorio Nacional de la Violencia Contra las Mujeres y los Integrantes del Grupo Familiar, para fines de mayo en el Perú, se registraron 12 mujeres víctimas de feminicidio y 17 víctimas de posible feminicidio, esto en pleno aislamiento social obligatorio. En su mayoría, los delitos de feminicidio fueron cometidos por el conviviente o ex conviviente de la víctima. Para el mismo período se registraron 112 casos de niñas víctimas de violación sexual, además de existir otro porcentaje de casos que se encuentran en proceso de investigación. Por otro lado, en este período se registraron 12 casos de maltrato grave a menores de edad y para inicios de julio, la Defensoría del Pueblo identificó a 585 mujeres que fueron violentadas sexualmente en cuarentena cuando la ex ministra Gloria Montenegro habló de 513 menores víctimas de violación sexual. Con el escenario de ese entonces se sostuvo que han crecido en un 50% los casos de violencia doméstica a la mujer.

Y no nos quedamos ahí, según reportes de la línea 100, el Centro de Emergencia Mujer ha recibido a fines de junio más de 40 000 llamadas en el cuál el 77% tenían a una mujer como víctima, podríamos imaginar la cifra creciente para fines del mes de agosto y esto solo se convierte en una situación de notable preocupación con situaciones que cobran facultades para perpetuar estos lamentables hechos.

 Según el monitoreo de atención de denuncias en la región de Ancash, ya se vienen atendiendo 2 322 casos por violencia a la mujer ¿Cuántas no denunciarán o no tendrán acceso a un dispositivo digital para proceder? Teniendo en cuenta que en nuestro país, según el censo 2018, el INEI identificó que solo el 23% de mujeres en condiciones de pobreza tienen acceso a internet y dispositivos móviles.

¿Cómo gira la desigualdad en el ámbito laboral de las mujeres en este tiempo? Solo para citar el ámbito formal frente a una realidad del setenta por ciento de informalidad laboral en nuestro país. La participación laboral de las mujeres en el sector formal es de 50,3 por ciento; eso son 25 puntos porcentuales por debajo de los hombres. Dato que se ve menoscabado en la emergencia nacional decretada. En una encuesta emprendida por IPSOS, se arrojó que el 54 por ciento de las mujeres consultadas por su trabajo que tenían antes de la crisis lo han perdido y eso se compara al 48 por ciento de los hombres que han atravesado lo mismo. Se estima que mediante el proceso de la reactivación económica se reincorporará al 19 % de los hombres para retomar sus trabajos formales frente a un 8 % de mujeres que volverán a su mismo lugar de trabajo. Las brechas de género facilitadas con números porcentuales se mantienen vigentes.

Se disparan las cifras y dejan sobre la mesa principal datos que se van esclareciendo por mayor acceso a la información o tan solo son una aproximación de las cifras reales; citando a la congresista Silva Santisteban que hace unos días anunció en sus redes sociales la desaparición de 900 mujeres durante la cuarentena, al mismo tiempo se reporta cada dos horas la desaparición de una mujer, niña o adolescente. Recordemos que no todas y todos tienen las posibilidades de denunciar, sea por miedo a las amenazas o por la baja credibilidad y confianza hacia las instituciones. Sin embargo, no podemos dejar al costado el duro análisis en el plano social. No basta empoderarse si la estructura se encuentra debilitada y si no apuntamos a medidas resolutivas con participación de las mujeres (nada mejor que los protagonistas participen para emitir las medidas más adecuadas) además de la necesidad de trabajar con las herramientas del enfoque de género e interseccionalidad como metodología que se aplica en contextos de desigualdad en todos sus planos, para la intervención del cumplimiento en derechos fundamentales.

Analicemos a la mujer que vive alejada de la ciudad (como lo es en Ancash, un aproximado total de población de 396 791 en el área rural) o a la mujer urbana que mantiene dependencia económica y emocional mantenidas por irrompibles rasgos de una cadena heredada por comportamientos normalizados, además de las escasas oportunidades de salir con sus facultades por enfrentamos a una situación de fuerte aumento de violencia contra las mujeres y las niñas (confinadas y/o atrapadas por sus abusadores). El incremento de la labor no remunerada de las mujeres por los quehaceres del hogar y que las madres han tomado el papel de maestras para dar la continuidad a la educación de sus hijas e hijos durante un tiempo hasta la fecha, no establecido, ilimitado.

La autocrítica desde las pequeñas acciones que están en nosotros es nuestro deber; la intención de cambiarlas y repensarlas con voluntad es el punto de partida a la información. Mantener el clima de respeto y responsabilidad parece que se mantienen en el horizonte mientras nos instauremos en sentimientos y pensamientos destructores o quedemos en el renombre de testigos cuando conocemos episodios de maltratos. No seamos cómplices y mantengamos la dualidad de pensamiento y acción firmes, que se propaguen con los hechos y por encima de todo: Si eres testigo o víctima de actos de violencia ¡Denuncia! o pide ayuda a las organizaciones que trabajan como plataformas para recibir estos casos.

Para no caer en la desesperanza aun nos queda mucho por hacer con esa mitad del mundo que nos sostiene y a pesar del duro tiempo sigue trabajando sin estremecer. Las deudas históricas  llegaron para rendir cuentas. Exhortamos a las autoridades y a la ciudadanía priorizar y tomar en balance el problema de la mujer, sobretodo en estos tiempos críticos porque si estas cifras siguen disparando resultará comunicar un futuro sin mucho aliento en el transitar de la vida. ¡Basta de maltratos!

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